Deseoso estaba de volver hacer correr la tinta en este rincón donde os dejo mis pensamientos. En esta ocasión e impulsado por la actualidad os expondré mis reflexiones antes los argumentos a favor de la Torre Pelli que me hacen mas gracia. Espero que os guste.
“Es la modernidad”
La razón principal de la construcción de un rascacielos es el aprovechamiento económico del suelo, por ello se explica que, aunque a partir de una determinada altura el coste de la construcción vaya aumentando exponencialmente, a los inversores les resulta finalmente rentable.
También en los últimos años se han levantado rascacielos con una motivación puramente publicitaria buscando “ser el edificio mas alto del mundo”, aunque con cierta certeza de que su entorno económico haría rentable tal “mounstro”
Se podría decir que ante una demanda inmobiliaria vertiginosa merece la pena construir un edificio de este coste para que pueda albergar a empresas o entes públicos además de ofrecer usos recreativos. Obviamente ya puestos a crear un edificio de este porte que de respuesta a esta demanda, se busca la perfección de la técnica arquitectónica y así aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid embellecer el entorno en lo máximo posible
En nuestro caso, al igual que con el estadio olímpico, hacemos primero el rascacielos y después ya veremos como cojones alquilamos los 2/3 que le sobran a Cajasol. En el estadio olímpico la fiebre fue parecida. Vamos a hacer un estadio que nos cueste 120 mill a todos en impuestos y una vez hecho veamos que hacemos con él. A lo largo de los 13 años que lleva en pie, 9 espectáculos deportivos de primer nivel, además de los conciertos me parece un bagaje corto.
Supongo que “modernizar la ciudad” consistirá en crear remordimiento y pesadez de conciencia a las empresas de Sevilla que por no tener ni un duro para pagarse oficinas en la Torre Pelli ven como esta se queda vacía. En definitiva, la actividad empresarial y económica fomenta la construcción…hacer un rascacielos para fomentar la actividad empresarial es comprar un collar de oro para un perro que no tienes.
“Catetos inmovilistas”
Sin entrar todavía en materia estética, la catetada de la conveniencia o no de levantar la torre es cuanto menos dudosa. Dar una respuesta a una necesidad con un dinero que no se tiene (urbanística) y sin que exista tal necesidad, es algo que se ve a diario entre muertos de hambre hartos de pan (en este caso ni hartos de pan) y que queda representado en personajes reales como repartidores de supermercado con coches de lujo a pagar en 90 años ó nuevos ricos que se compran un barco y no tienen dinero para cargar el tanque de gasolina.
Se podría decir, para poner otro ejemplo, que hay 2 tipos de personas que se compran una casa de 2000 m2: un padre de familia que sufre una prole de 25 demonios y necesita espacio para que guarden los ponys dentro de casa porque fuera se les resfrían ó un señor que tiene tantísima pasta que le importa un pimiento que le cueste un dineral dicha mansión con tal de que a la hora de separarse de su mujer nadie se tenga que mudar.
En el caso de Sevilla, no es que tengamos problemas para ubicar empresas y ocupar oficinas como esos 25 niños, es que tenemos una isla medio vacía y medio centro con el cartel de “Se alquila” “Se vende” y dentro de poco “Se regala”, vamos que se convida a oficina. De que nos sobre el dinero mejor no hablamos.
La catetada pues está ahí.
“Si lo hacen en Londres porque no lo hacemos en Sevilla”
A la hora de comparar Sevilla con otras ciudades para justificar el levantamiento y su repercusión es mucho mas efectivo pensar en Londres, Paris, Barcelona o Nueva York que en Toledo, Venecia, Praga, Florencia o incluso si me apuráis Estambul donde, habiendo rascacielos, ni al taxista turco mas “pirao” se le ocurriría romper el skyline levantando una Torre Pelli cerca del Sultanahmed.
En este sentido, y con todo mi respeto a los defensores de la Torre Pelli , solo puedo remitirme al sentido del gusto. Si mañana alguien me invitara a su casa recién amueblada, y con orgullo presume de lo bien que queda el guepardo bañado en oro que a tamaño natural preside el salón majestuosamente, yo solo podría mentir como un bellaco o herir su orgullo con mi sinceridad, pero jamás podría convencer a este generoso macarra de que su gatito es una horterada como la copa de un pino. Si acto seguido esta persona me argumentara que vio el decorativo felino en un casino de Las Vegas y se enamoró de él para toda la vida, la situación se volvería aún mas incomoda pues tendria que explicar, a mi hasta ese momento amigo, que un chalet de Tomares no es lo mismo que el Hotel Bellagio de Las Vegas.
Sevilla no es Londres al igual que el monumento a la reina Victoria de Buckingham Palace no es el Giraldillo (gracias a Dios) por eso el monumento de Londres sigue con su horrendo dorado que allí no queda ni mal y el Giraldillo se queda en su bronce.
Un saludo cordial tanto a detractores como a fervientes defensores de guepardos de oro en forma de torre J
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