domingo, 26 de abril de 2020

A la feria como el Marqués!

Corría por el pasillo de mi casa la voz de mi madre al llegar estos días... “Ya está aquí la feria y tú como siempre, como el Marqués de las Cabriolas”. Yo me limitaba a responder con una sonrisa sin reparar en la referencia.

Durante años pensé que debido al título nobiliario del personaje, mi madre me venía a decir que pretendía vivir la feria como un marqués… pero sin los cuartos que acompañan. Después, lo tomé como un toque de atención ante mi locura al llegar estas fechas, y por último entendía, que el mensaje, de alguna forma oculto, me venía a decir que yo imaginaba estar en proceso de transformación a una mejor versión de mí mismo. Todas las anteriores eran correctas.

Y es que el personaje da para mucho. Brevemente: El Marqués de las Cabriolas era el título otorgado a sí mismo por Luis Martínez Více (Sevilla, 1891 – 1959) genio, figura y personificación de la Sevilla que se fue. Dicen que su infinita gracia estaba acompañada de genialidad y una dosis muy importante de surrealismo aliñada con elegancia y humildad, algo que ya no se despacha a menudo hoy en dia. Pues la elegancia y el saber estar tiende al aburrimiento, al postureo y el malaje; y la locura y el surrealismo están cada vez más asociados a la soez, a lo vulgar y a la ordinariez. 



Luis Martínez hizo las américas como banderillero, con el matador de toros malagueño Matías Lara "Larita" y a su vuelta a Sevilla empezó a trabajar en la Previsión Española como agente comercial.  Al poco tiempo, decidió fundar su Peña Humorística “El Manicomio” donde los “pacientes” eran “curados” con jabugoplastias y quesotomias. Dicha peña tendría posteriormente, en los años 40, su famosísima caseta en la feria con el nombre Peña Er 77. Él mismo escribió unos humildes versos para explicar que la fundación de su manicomio era puro agradecimiento a sus seguidores: 


"...Pagar quise tal fervor
Con algo digno de encomio 
Y fundé, lleno de amor,
Un grandísimo Manicomio 
Del que soy su director..."


En dicha Peña, situada en la actual Cardenal Lluch número 16, se hacían multitud de actividades cuyos ingresos se donaban a los hermanos de San Juan de Dios, en tiempos de posguerra, casi ná. Una vez se hizo una rifa benéfica para la causa mencionada, y lo curioso (y lo cachondo) es que, a falta de medios, lo que se rifaba era Babieca, el caballo de la estatua del Cid de la Pasarela, con la condición de que el ganador no aspirara a llevárselo de su sitio. Esto ocurrió en mayo de 1956.

Genio y figura, en las duras y en las maduras, buen humor surrealista y elegancia hasta sus últimas consecuencias que demostró incluso -dicen los que le conocieron a fondo- poco antes de entrar en el quirófano para una operación que lo llevaría a la muerte.

Por lo visto, sabedor de lo que venía y viendo las caras descompuestas de  familiares y amigos ante la tragedia del saber que tal circunstancia no tenía arreglo, les dijo: -No quiero ver más caras tristes, eh, así que llevadme al quirófano cantando todos al unísono el pasodoble "Gallito". Y con la barbilla en alto, rodeado de sonrisas mezcladas con lágrimas, hizo en la camilla su último paseillo. Genial.

Pues la feria de este año tiene mucho de Marqués, de este Marqués tan sevillano. Como esta tan noble y alta figura, la feria caída este año en desgracia, se ha transformado tocada por la varita de la gracia momentáneamente. Los Remedios ayer, era un páramo de La Mancha, barrio visto por un Don Quijote feriante que susurraba a su Sancho que los balcones eran casetas y esos coches mal aparcados y con más de un mes de desuso eran faetones preparados para el primer día de albero. 

Sevilla estaba enferma, casi a las puertas del quirófano, pero se niega a ver caras tristes y ayer entró en su semana más mágica cantando su pasodoble, mezclando realidad y surrealismo hasta el infinito... pero a diferencia del Marqués, Sevilla, sí que va a salir airosa del trance. 




Fuentes:
Libro “La Feria de abril” - Escrito por Antonio Sánchez Carrasco
Blog “Personajes de la feria de ayer” por Julio Domínguez
Artículo en “La Voz de Cádiz” de Antonio Burgos
Milita Alfaro: Carnaval: una historia social de Montevideo
Sevilla la leyenda - blogspot

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