domingo, 29 de enero de 2012

Personajes de Sevilla II: La abuela-cani sevillana


Una señora bien entrada en años tiende a llamarse a abuela, tenga esta nietos o no. Una señora entrada en años que se cuela en el súper y no consiente ser reprobada es una abuela-cani porque, aunque no tenga tal feliz descendencia, si tiene el brevísimo sentido del civismo que tienen estos personajes por todos conocidos.

El mundo abuelil en Sevilla se divide por tanto en dos tipos activos de abuelas: aquellas que con su saco de años a las espaldas pasean por la ciudad intentando comportarse como un miembro más y otras que justifican con sus arrugas la total pérdida de la urbanidad.

Todo el mundo ha sostenido alguna vez de forma caballerosa una puerta al paso de una abuela-cani sin recibir ni un atisbo de “gracias”, ni una mirada. Muchos de los que me leéis habréis sufrido a una abuela-cani en un comercio que sin enterarse de nada al parecer, ha cosechado favores y atenciones de todos y ha conseguido marcharse  sin devolver tales gestos con un agradecimiento.

Estos lobos con piel de cordero se enfundan su abrigo de pieles (naturales o no) de abuela por las mañanas, se da un volumen extra al pelo, cardándoselo desafiando las leyes de la gravedad y colocándose unas gafas de sol modelo “Niña de la Puebla” se disponen a ser la primera en todas las colas de Sevilla a cualquier precio. Son como una ONG que aprovechándose del corazón de la gente corrompe y prevarica fondos y buenas voluntades.
Todo el mundo  cedería el paso, aguantaría la puerta o dejaría el asiento del autobús a este tipo de abuelas ante su aparente falta de agilidad. Aparente digo porque no hay nada más lejos de la realidad. Estas abuelas-cani imitan al resto de abuelas en apariencia para hacerse de estos gestos de cortesía, pero en realidad son prácticamente como Nadia Comaneci, solo que con mucha más experiencia en la vida: una combinación prácticamente indestructible. La abuela-cani pretende parecer otra abuela mas, andando lentamente y con facultades de visión y audición muy mermadas, hasta que vislumbran su oportunidad para infringir una norma social. Es para que me entendáis, como hacia Ronaldo en su última etapa en el Madrid o como hacen las vaquillas ya toreadas, solo se arrancan cuando saben que obtendrán frutos. En ese momento, la abuela-cani, es capaz de hacer la compra en el súper desde la cola y no perder el tiempo o pasar el bonobús caducado haciéndose la sorda y con un golpe de sprint de gacela colocarse en el fondo del autobús impidiendo la llamada de atención del chófer.

Sin entrar en muchos detalles, apostillar que La abuela-cani sevillana tiene una subespecie que he visto clasificar por los cuerpos de policía al nivel de latin king, skin head o núcleos duros de grupos antisistema: es la abuela-cani del barrio de Los Remedios. Esta abuela-cani, si bien sigue comportamientos similares a cualquier abuela-cani del resto de la ciudad, se agrupa en bandas organizadas, nunca caminan solas y ante la más mínima reprobación a su falta de educación pueden reaccionar con violencia. Un grupo realmente peligroso este último.

Espero tengáis un buen final de mes y no dudéis en cambiaros de acera de os encontráis con una abuela-cani.

2 comentarios:

  1. Hay que tener mucho cuidado con estas señoras... porque sin ir más lejos... la abuela-cani trianera se piensa que los pasos de cebra son del serengueti... y te salen entre dos coches para cruzar la calle... y no les pites... que a tu madre le pitarán los oidos!!!

    ML

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  2. El mundo abuelil cani da para mucho, jajjajajajajaja. Mil gracias por tu comentario ML

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