Fue en una entrevista cuando Silvio Fernández Melgarejo dejó otra pincelada de arte. El entrevistador le preguntó: “Silvio: si te encontraras con una lámpara mágica con un genio que saliera de ella y que te pudiera conceder un solo deseo, ¿qué le pedirías? ¿Poder económico? ¿Salud eterna? ¿Una bella mujer a tu lado que te amara hasta la muerte?”
Ante esa pregunta, Silvio permaneció callado y después de dar un trago a un gin tonic contestó: “Si solo tuviera un deseo, pediría que me pusiera a un camarero que estuviera pendiente de mi todo el día”
Con esa respuesta, Silvio además de dejar al entrevistador sin opciones a una contrapreguntar, puso de manifiesto un mal de nuestra queridísima y maravillosisima ciudad. Dejando claro que sabia de lo que hablaba y que en cuestiones de barras de taberna era autoridad, Silvio, retrató sin mala intención y directamente al sevillano que atiende al público y de forma indirecta al sevillano que es atendido. Porque a los sevillanos nos gusta mucho quejarnos entre amigos sobre la caca de los perros, las obras que padecemos ó de cómo se lo llevan calentito en el ayuntamiento, pero por contra, el mismo sevillano tiende a quedarse calladito cuando lo tratan con la punta del pie y esto a mi parecer es una de las causas de nuestros males en general y la causa principal del deficiente trato al público en particular.
El mismo sevillano que protesta en petit comité, después es vejado por un portero de discoteca y se va de la cola cantando bajito (o pegando voces, pero volviendo a los 5 días) o espera una cola de 1 hora en el banco para que cuando llegue su turno le despachen haciéndole un favor y no dice ni “pescao”. Esa misma persona no dice ni “mú” frente al camarero que no saber decir gracias ni por favor o da los buenos días al entrar en el autobús al conductor y recibe un silencio indiferente por respuesta.
Obviamente hablamos en general, y hay buenos profesionales, pero si hacemos verdadero examen, en Sevilla, hay a la vista una deficiente calidad en cuanto al servicio (y estoy siendo diplomático) y los culpables de esto somos los atendidos. Realmente en esta ciudad no existe en lo profesional una exigencia por parte del cliente. Impera la ley del “no ser malaje”, el “no voy a protestar” y el “tampoco es pa’tanto”. Aunque nos molestan muchos gestos que sufrimos, es curioso como el sevillano-victima que sufre en “sus carnes” la vejación, humilla la carita y se la come.
Lo peor (porque sarna con gusto… ya se sabe) de ser tan bueno y de hocicar, es el momento en el que alguien de fuera se encuentra con una calidad en el servicio de este tipo, que a mi parecer nos tiene en la segunda división B en muchos sectores profesionales.
Conozco muchas anécdotas de Silvio, y no se cuantos gin tonics llevaría en lo alto cuando soñaba ese camarero dedicado a él, pero la lucidez rockera que desplegaba parece que era normalmente inversamente proporcional al numero de cubatas que se metía entre pecho y espalda. Gracias a Dios que ese genio ya ni se acordará de cuantas copas se quedaron por servir mientras anhelaba a un camarero en condiciones.
Mi querido Juan, que bueno que tengas estas iniciativas.
ResponderEliminarEl fondo de tu artículo y la anécdota de Silvio me recuerdan lo que a mi juicio es de necesidad primaria en la vida de cualquier ser humano. Persona que tiene que ser y estar en nuestras vidas. Que si no la tenemos debemos buscarla. Que no tiene poqué saber que lo es pero sí nosotros, que es ella. De cuyas cualidades nuestra libre voluntad la hará honrosa de ser el nuestro. ¿Que a que me refiero?
Al Camarero de Cabecera, profesional de la hostelería, normalmente regentará un establecimiento de pequeñas dimensiones y cuya empatía con el cliente le hace conocedor de sus gustos, aficiones, apetencias etc.
El camarero de cabecera siempre se alegra de verte, y no por los euros que vayas a dejar sino por tu sola presencia, si bien se precisa ser buen pagador.
El camarero de cabecera es el que cuando entras en el bar te dice sin mirarte a la cara mientras continua haciendo lo que estuviere, "Ese Juaaaan..." (Aceptado cualquier nombre)
El camarero de cabecera se encuentra tras la barra de un bar en la que un cliente al que conoces de encontrartelo alli mil veces te dice "EEEYH!!!!" y tu le contestas "AAAYH!!!
El camarero de cabecera te pone lo que quieres sin preguntartelo, porque te conoce.
El camarero de cabecera conoce tu trabajo, tu familia, aficiones y te peleas a gusto si es del otro equipo o estais de acuerdo si sois del mismo.
Es una realidad esta.
Abrazate mucho hasta que te vea
DANIEL TERRERO ARAÚJO