Fue en 1982 cuando la selección de fútbol de El Salvador aterrizaba en Barajas con un jugador entre sus filas llamado Jorge A. González Barillas. Para el país centroamericano clasificarse para el mundial entre los 40 mejores equipos del mundo ya era un rotundo éxito con un país sumido de lleno en plena guerra civil. Es cuanto menos curioso que pese a durar menos que una pompa de mistol en el mundial y perder nada mas y nada menos que 10-1 en el primer partido, Jorge fue seleccionado entre el 11 ideal de aquel campeonato entre Zico, Platini y Socrátes Inmediatamente después, el Paris Saint Germain quiso ficharlo, pero Jorge eligió Cádiz.
Maradona dijo de él que es técnicamente es el mejor futbolista que ha visto nunca (incluyéndose a él mismo)… y él dijo de si mismo que Maradona y Cruyff eran los mejores, pero que para él sin embargo el fútbol había sido exclusivamente, una forma de pasarlo bien. Por ello no iba a los entrenamientos cuando eran físicos, se quedaba dormido en los descansos y cuando pagaba las multas que estas actitudes le provocaban, era el jugador que menos cobraba aún siendo la estrella. Pero Cádiz le amaba y el amaba a Cádiz. Llegar a entrenar descalzo porque regalaba las botas a aficionados ó quedarse jugando con los niños en un descampado siendo un ídolo en la ciudad eran prácticas habituales en él.
Dicen de él que pudo haber llegado a donde hubiera querido, pero no quiso.
Y es que aquí en Sevilla, en el sur, no nos tomamos afortunadamente muy en serio esa frase de la película Una historia del Bronx que dice: La cosa más triste en la vida es el talento malgastado.
Es por eso que aún siendo Jorge salvadoreño ejemplifica a la perfección nuestra manera de ver las cosas. ¿Cuantos talentos tenemos en nuestra tierra que podrían haber llegado mas lejos sacrificándose mas y mas? ¿Cómo estaría nuestra economía local si nuestros profesionales pensaran solamente en progresar? Pues seguramente tenemos muchos talentos y en cualquier campo serían capaces de hacer crecer como la espuma los índices económicos, pero otra cosa es estar por la labor.
El precio que se paga por perseguir de por vida el éxito profesional cuando se tiene talento puede ser muy alto, pero sin duda depende de la naturaleza del individuo, y el individuo sevillano tiene a buscar el éxito que necesita y administra su carrera buscando un equilibrio en donde el trabajo no es mas que otro elemento, por eso mismo, es normalmente un precio demasiado alto.
Cuando en otras latitudes se calcula cuanto dinero se podría hacer, aquí calculamos cuanto necesitamos haciendo que durante cuanto tiempo. Y es que parece que ver a una persona trabajando menos de lo que puede es un insulto a la civilización moderna y que como se supone que “el trabajo dignifica al hombre” aquí somos muy poco dignos. Ante esto el sevillano suele responder con ira afirmando que aquí trabajamos igual o mas que en todas partes, cuando sin ser esto último falso, se debería argumentar que aquí intentamos vivir como Dios manda y que no queremos pagar ese precio tan alto del camino del éxito a toda costa exprimiendo nuestro talento hasta la última gota.
Por eso, al igual que en el fútbol, es posible que los haya mejores, pero mientras tanto nosotros, al igual que Jorge “Mágico González”, seguiremos viviendo como se debe.
En resumen... llenar los años de vida y no la vida de años... o dicho de otra manera... trabajar para vivir y no vivir para trabajar... tu siempre serás para nosotros "Juan Mágico Álvarez"
ResponderEliminarML
Real Madrid - Cádiz. Ni idea del año, ni idea del resultado...me quedé sin respiración al menos tres veces viéndole jugar. Gracias por el recuerdo.
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