sábado, 3 de diciembre de 2011

Personajes de Sevilla I: El ciclista radical sevillano


Las reglas del juego se establecen para asegurar la paz, la convivencia, el entendimiento o lo que quiera salvaguardarse.  Es la ordenación de un comportamiento por una autoridad y cuyo incumplimiento trae aparejada una sanción. No se lo que pensareis, pero yo desde mi ignorancia asocio falta de civismo, salvajismo y falta de educación con necesidad de reglar situaciones cotidianas estableciendo normas y sanciones. Esto mismo, me lleva a concluir, que sociedades con tendencia a prohibir sufren ciudadanos con un breve sentido de respeto al prójimo y que por contra, sociedades que nadan como pez en el agua en la libertad, están compuestas por personas en el sentido mas amplio del termino.

Trasladando esta simple relación a nuestra queridisima ciudad, paraíso y cielo en la tierra para muchos sevillanos, me pregunto si hace falta regular, aún mas, el exitoso carril bici. Yo suponía, que separando coches, bicicletas y peatones, poniendo cada uno en su sitio y con un piso coloreado para que tengan mas claro por donde pueden ir y por donde no, la paz estaría asegurada, pero... ¿Quién en esta ciudad no ha estado a punto de fallecer en el acto por "colarse" como peatón en el carril bici? ¿Está justificado que una bici, por el hecho de ir en su carril creado ad hoc, y ser muy ecológica pueda circular a la velocidad que quiera? ¿Está legitimada dicha bicicleta a emitir sentencia de ajusticiamiento público al peatón que camine por su carril? A mi al menos, cuando me he pronunciado al respecto en público se me han argumentado: "Es que va andando por carril bici, que esperas". Claro, es normal, es como morir atropellado alevosamente por cruzar un paso de peatones con semáforo en verde y que a medio camino este ilumine en rojo, obviamente un conductor al tener derecho a circular y a su vez encontrarse por la calzada, puede llevarse por delante a una familia entera si fuera necesario, e incluso, si nos ponemos bajo los principios del ciclista radical sevillano, el conductor podría acelerar sin límites para hacer justicia a la mayor celeridad posible.

En obvio pues, necesitamos mas normas viales en esta ciudad, y como se me antoja imposible que muchos ciclistas de la misma, diferencien la vía pública del velódromo, reglaría un aviso de al menos 10 segundos para que el peatón que va a ser ajusticiado tenga tiempo de, al menos, arrepentirse de sus pecados,  entre ellos, sin duda el mas grave: el de andar por el carril bici.


1 comentario:

  1. Que razón tienes. Tanta que un día que vaya caminando por el carril bici voy a soltar el brazo, regla nº1 de defensa, pero regla al fin.

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