sábado, 19 de febrero de 2011

Libres


Una tarde lluviosa del mes de Noviembre del año 2005, este que escribe se encontraba en Dublín. Entraba a trabajar cuando todavía era de noche a las 7 AM y salía a las 3 PM o 4 PM cuando venia anocheciendo a las 4:30 PM. La noche caía rápidamente y de forma desapercibida porque los días eran oscuros y la luz breve. Parte de las aceras tenían como pequeños cuadrados de acristalados que con la fina y fría lluvia se volvían resbaladizos, aunque aparentemente era solo para mi.

Llegado al cine, me dispuse a intentar entender una película en inglés sin subtítulos, debido a mi deficiente formación anglo lingüística me fue imposible captar todo, aunque si parte de la esencia. V for Vendetta era la película.

En ella, básicamente, un gobierno totalitario domina a la población a la que gobierna a través del miedo y transmitiendo la imperiosa necesidad de la intervención del propio gobierno para garantizar el bienestar, creando para ello problemas y dando las soluciones. Como dijo el gran Groucho: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados", aunque mas allá de errores y remedios equivocados, la clave es la falta de libertad, y es que la libertad es un mal negocio para la clase política.

Hay una idea que a base de esfuerzo, panfleto y “meetings” está aceptada por muchos: la intervención de la administración en cualquier asunto es sinónimo de democracia y la res pública o cosa de todos, se supone que está siempre mejor siendo administrada por un cargo político de lo que pudiera estarlo de ninguna otra forma. Está “cosa de todos” puede presentar forma de bien a disfrutar, como la gestión de una playa, también puede presentar forma de bien a proteger, como el lince o la clase obrera o incluso formas etéreas como educación o libertad.

La cuestión es que lo ponga del revés o del derecho no veo relación ninguna entre intervención y democracia. Quizás funcionó durante la transición y nuestra “pasada” por la izquierda durante 14 años, pero las cosas han cambiado. La clase política española prostituye y está prostituida. Medio país acusa al otro medio de todos los males, dinámica ideal para que nadie se plantee nada. Era demasiado ideal que una soberanía popular se depositara en unos señores que después de aceptarla hicieran lo mejor para todos ya que para eso nos habían “dado su palabra” antes de las elecciones. No hace falta pasar a ejemplos gráficos.

Sin libertad no somos nada. Libertad proporcionada por recursos propios y educación. La libertad es el bien supremo a garantizar, libertad individual y libertad ciudadana. Yo no quiero que nadie me resuelva los problemas, con que no me los cree tengo suficiente, no quiero que el gobierno acuse y de la solución continuamente y la oposición venga a arreglar todo, cuando cada vez más, nuestros problemas son ellos. Pero como me pasaba en aquel cine irlandés, parece que no es fácil enterarse de la película.

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