La tarde
de hoy viernes sobre la 13:30 me lleva arrastrado por la sed de alcohol
fresquito desde la calle Luchana bajando hasta la Plaza del Salvador,
santuario cervecero por excelencia.
Allí lejos de la masa de las noches "findesemaneras" que visten la plaza de un nuevo Domingo Ramos a cada poco,
se ven claritos entre las mesas. Me dirijo a la barra de la Antigua
Bodeguita, y me adentro un poco hasta
donde cuelga ese barril de manzanilla Sanluqueña. Las otras veces el
follón se apodera del bar y uno pasa del Domingo de Ramos en la plaza al un día
cualquiera de feria dentro, pero hoy no, hoy hay más calma y Julio respira una
mijita. Solo entonces se descubre el personaje, más bético que el escudo y un apasionado por el ciclismo hasta las trancas:
- Buenas tarde Julio, ponme una
cerveza y una tapita de Maruca
- Aquí tienes la cerveza. Cahlo! ponle una
hueva seca al niño!!!!!!!!!!!!! (en Sevilla a veces seas que seas,
hasta no se que edad, eres un niño para los camareros, pero me gusta)
La barra contempla 5 desconocidos entre
ellos que la miran de frente. Uno al final "atrincao" en la barra, trabaja
normalmente recogiendo vasos, pero hoy la cosa está tranquilita, entonces
empieza la magia y empieza éste último hablándole al aire, porque el Julio esta
liado con el grifo, pero asegurandose que nos enteramos todos, mirando a nadie:
- Hoy he llamao a mi mujé, pa vé
si se ha quitado las escayola de una vez y la cachonda me ha dicho que ella no se la quita,
se la quita el medico que además le encanta, que le toca la pierna y que le ha pedido cita pa la semana
que viene otra vé, a ver si le toca mas...
Ante esto los otros 4 nos
reímos públicamente y empezamos a hablar entre nosotros, todos
completamente desconocidos, para loar la güasa de la parienta del
recoge vasos. Julio de repente pone orden y reparte cervezas de la casa.
Julio está a gusto, no quiere muchas conversaciones, quiere una, y además
quiere él, además de la cerveza, repartir el bacalati del turno de
palabra, y con un tono de voz que acalla cualquier otro llama al lotero:
- Manolo! ¿Qué número llevas?
- El 51!
Como haciéndole el favor de su vida lo mira y le
dice:
- Mira hombre, te voy a comprar dos de ellos porque es el número del Caimán!
Sale al aire otro contertulio tímidamente:
- Julio, explícate una mijita anda
- Bernard Hinault, El Caimán, el mejor
ciclista, pa mi, de todos los tiempos, ganó todos los tours con una
bicicleta de la talla 51, y por eso se los compro
Cada día se
aprende algo nuevo

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