domingo, 5 de junio de 2011

El Caimán



La tarde de hoy viernes sobre la 13:30 me lleva arrastrado por la sed de alcohol fresquito desde la calle Luchana bajando hasta la Plaza del Salvador, santuario cervecero por excelencia.

Allí lejos de la masa de las noches "findesemaneras" que visten la plaza de un nuevo Domingo Ramos a cada poco, se ven claritos entre las mesas. Me dirijo a la barra de la Antigua Bodeguita, y me adentro un poco hasta donde cuelga ese barril de manzanilla Sanluqueña. Las otras veces el follón se apodera del bar y uno pasa del Domingo de Ramos en la plaza al un día cualquiera de feria dentro, pero hoy no, hoy hay más calma y Julio respira una mijita. Solo entonces se descubre el personaje, más bético que el escudo y un apasionado por el ciclismo hasta las trancas:

- Buenas tarde Julio, ponme una cerveza y una tapita de Maruca
- Aquí tienes la cerveza. Cahlo! ponle una hueva seca al niño!!!!!!!!!!!!! (en Sevilla  a veces seas que seas, hasta no se que edad, eres un niño para los camareros, pero me gusta)

La barra contempla 5 desconocidos entre ellos que la miran de frente. Uno al final "atrincao" en la barra, trabaja normalmente recogiendo vasos, pero hoy la cosa está tranquilita, entonces empieza la magia y empieza éste último hablándole al aire, porque el Julio esta liado con el grifo, pero asegurandose que nos enteramos todos, mirando a nadie:

- Hoy he llamao a mi mujé, pa vé si se ha quitado las escayola de una vez y la cachonda me ha dicho que ella no se la quita, se la quita el medico que además le encanta, que le toca la pierna y que le ha pedido cita pa la semana que viene otra vé, a ver si le toca mas...




Ante esto los otros 4 nos reímos públicamente y empezamos a hablar entre nosotros, todos completamente desconocidos, para loar la güasa de la parienta del recoge vasos. Julio de repente pone orden y reparte cervezas de la casa. Julio está a gusto, no quiere muchas conversaciones, quiere una, y además quiere él, además de la cerveza, repartir el bacalati del turno de palabra, y con un tono de voz que acalla cualquier otro llama al lotero:

- Manolo! ¿Qué número llevas?
- El 51!

Como haciéndole el favor de su vida lo mira y le dice:

- Mira hombre, te voy a comprar dos de ellos porque es el número del Caimán!

Sale al aire otro contertulio tímidamente:

- Julio, explícate una mijita anda
- Bernard Hinault, El Caimán, el mejor ciclista, pa mi, de todos los tiempos, ganó todos los tours con una bicicleta de la talla 51, y por eso se los compro

Cada día se aprende algo nuevo

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