sábado, 31 de marzo de 2012

Igual que ayer permanece



Hace no muchos días me dispuse en un seminario a intentar explicar a sevillanos nacidos en tierras de ultramar con los que trabajo, en que consistía la Semana Santa. Tan ardua pareciome la encomienda, que trazando a la inversa la lógica, dispuse un guión que tenía por encabezamiento: “Porque no vais a entender la Semana Santa” y a partir de ahí todo resultó más fácil tanto para ellos como para mí.



No me gusta decir “para alguien de fuera”, digo para alguien que va a ver la Semana Santa en Sevilla por primera vez… ¿Se le puede decir que es una celebración Cristiano-Católica sin más? Poder se puede, como se diría, pero a más de uno le llevaría la afirmación a una rasgada de vestiduras. ¿Se podría introducir como una muestra artística? Se podría, pero no haríamos más que reducir la Semana Santa de Sevilla a una mera obra maestra. Y es que Sevilla en la Semana Santa es memoria y tradición y después de estas dos cosas lo que a cada uno le parezca, por ello hay algo que sucede y que es invisible al que no guarda en su cofre un recuerdo.



Ahí radica la explicación al teorema de para quien sí y para quien no esta Semana significa más o menos que para otros.



Dicen que Hemingway al sufrir Alzheimer iba perdiendo su memoria y sus recuerdos y eso le hizo decidirse por el suicidio. Para él su vida eran sus recuerdos y sin su memoria la vida no tenia sentido. En Sevilla la clave de los cofrades y amantes de la Semana Santa es que durante una semana vemos lo que fue y lo que fuimos. En esta ciudad donde lo efímero es lo que permanece, todo cambia, pero durante unas horas y unos días todo vuelve a ser como fue y la memoria de lo que lo vivimos se refresca y aflora.



Para el que no llegue a comprender… cuando hueles una fragancia que oliste hace años, años y años tu memoria te devuelve por un segundo un recuerdo dormido, te devuelve un instante algo que no recordabas, que tienes dentro, pero que al terminar ese instante se vuelve a ir. Cuando escuchas esa canción, tus recuerdos te devuelven a los brazos de esa persona que ya no esta y cuando ves una foto de tu juventud, la imagen quieta del papel se transforma por un segundo en risas, olores y caricias, y se vuelve a ir…



Esa es la verdadera explicación de la Semana Santa en Sevilla, el volver a lo que fuimos, la memoria de lo pasado que despierta en nosotros. Esa semana al año donde durante siglos todo permanece y todo vuelve. En la ciudad donde lo efímero y lo temporal es lo que se queda, nosotros volvemos a ser nuestros recuerdos.



Sevillanos nacidos o no en Sevilla, os animo a que salgáis a la calle y destapéis el frasco de la memoria de vuestras vidas, mirándoos al espejo de lo que permanece durante la semana mas fugaz.

3 comentarios:

  1. Vaya Juanito... Estás hecho un artista... Y encima la foto soy yo... Yo tambiem quiero ser blogero!!!

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  2. Pues ya sabes lo que tienes que hacer...y si, tu sales en una foto, pero como no se te ve la cara, no te he pedido permiso.

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  3. Cierto, y lo más bonito de esos recuerdos es que son compartidos.Mis retratos en la terraza los dejaban para los de feria jaja

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