Hace no muchos días me
dispuse en un seminario a intentar explicar a sevillanos nacidos en
tierras de ultramar con los que trabajo, en que consistía la Semana Santa. Tan
ardua pareciome la encomienda, que trazando a la inversa la lógica, dispuse un
guión que tenía por encabezamiento: “Porque
no vais a entender la Semana Santa” y a partir de ahí todo resultó más
fácil tanto para ellos como para mí.
No me gusta decir “para
alguien de fuera”, digo para alguien que va a ver la Semana Santa en Sevilla por
primera vez… ¿Se le puede decir que es una celebración Cristiano-Católica sin
más? Poder se puede, como se diría, pero a más de uno le llevaría la afirmación a una
rasgada de vestiduras. ¿Se podría introducir como una muestra artística? Se
podría, pero no haríamos más que reducir la Semana Santa de Sevilla a una mera
obra maestra. Y es que Sevilla en la Semana Santa es memoria y tradición y
después de estas dos cosas lo que a cada uno le parezca, por ello hay algo que
sucede y que es invisible al que no guarda en su cofre un recuerdo.
Ahí radica la explicación
al teorema de para quien sí y para quien no esta Semana significa más o menos
que para otros.
Para el que no llegue a
comprender… cuando hueles una fragancia que oliste hace años, años y años tu
memoria te devuelve por un segundo un recuerdo dormido, te devuelve un instante
algo que no recordabas, que tienes dentro, pero que al terminar ese
instante se vuelve a ir. Cuando escuchas esa canción, tus recuerdos te
devuelven a los brazos de esa persona que ya no esta y cuando ves una foto de
tu juventud, la imagen quieta del papel se transforma por un segundo en risas,
olores y caricias, y se vuelve a ir…
Esa es la verdadera
explicación de la Semana Santa en Sevilla, el volver a lo que fuimos, la
memoria de lo pasado que despierta en nosotros. Esa semana al año donde durante
siglos todo permanece y todo vuelve. En la ciudad donde lo efímero y lo
temporal es lo que se queda, nosotros volvemos a ser nuestros recuerdos.
Vaya Juanito... Estás hecho un artista... Y encima la foto soy yo... Yo tambiem quiero ser blogero!!!
ResponderEliminarPues ya sabes lo que tienes que hacer...y si, tu sales en una foto, pero como no se te ve la cara, no te he pedido permiso.
ResponderEliminarCierto, y lo más bonito de esos recuerdos es que son compartidos.Mis retratos en la terraza los dejaban para los de feria jaja
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